miércoles, 29 de mayo de 2013

1- Llegada a Londres


-¿Hemos llegado?-dijo Susana impaciente-
-Por vigésima octava vez. NO.-contestó el conductor, algo harto de su poca paciencia-
-Pero ¿falta mucho?-se unió Marta-El taxista no contestó.
Acababan de aterrizar en Londres en el avión desde España ellas, con tres amigas más, aunque como todas no cabían, tuvieron que dividirse en tres y dos. Y las otras tres habían cogido el taxi antes. Ya debían estar en la casa que habían alquilado en las afueras de Londres para todo el año. Llegaban allí de vacaciones de verano, y viaje de estudios, por supuesto. Volvieron a bombardear al conductor con preguntas impacientes, y cerró la ventanilla que comunicaba la parte del pasajero y el conductor. Vieron una casa impresionante, con piscina y se emocionaron.
-¡¿Es aquí?! ¡¿Es aquí?! ¡¿Es...?!
De repente paró en seco el taxista y chocaron contra el cristal, dejándo a Susana a mitad frase. A propósito. Las dos e frotaron las narices aplastadas.
-Qué majo es nuestro conductor...-dijo Marta guiñándole un ojo a Susana-
Salieron del taxi con las maletas y le pareció ver en el conductor emoción a la hora de irse estaba tan emocionado porque deseaba que salieran de el taxi que cuando se fue se fue sin pronunciar una palabra. Se quedaron paradas mirando como el taxi se iba alejando de la carretera hasta que ya estuvo demasiado lejos para verlo. En ese momento las dos se giraron hacia la casa. Por las ventanas salía luz de modo que ellas entendieron que las otras ya habían llegado.
-Ellas ya deben de haber llegado.-le dijo Susana a Marta, que se había quedado de piedra al ver la casa- ¡Vamos o nos tendremos que quedar con las peores habitaciones!



Entonces, el teléfono de Susana empezó a sonar "What makes you beautiful". Era Estela, una de sus amigas que ya se había instalado en la casa.
-Ya estamos aquí. Bueno abridnos. ¿Cómo que no hay nadie? ¡Estamos delante de la puerta! ¿Qué? ¿Casa de madera…? Oh… Entonces nos… hemos equivocado… ¡Sí sí, ya vamos! Adiós... ¡No elijáis las habitaciones hasta que lleguemos!
Colgó.
-¿Y bien…?-empezó a decir Marta-
-Nos hemos equivocado. Al parecer es… una casa de madera. Adiós a la casa de los sueños.-dijo mirando la casa errónea-Es por allí, vamos.





-Maldito taxista…-murmuró Marta-¡Eh! ¿Has visto eso? ¿Era un perro?
-¡¿Un perro?! ¡¿DÓNDE?!-gritó Susana, odiaba los perros-
El perro se acercó corriendo hacia ellas en cuanto las vio. Marta abrió los brazos, y Susana se colocó detrás de ella. El perro era muy cariñoso. Marta miró a Susana con cara de niña buena, siempre funcionaba ese chantaje.




-¿Podemos quedárnoslo?
-No me gustan los perros.-dijo Susana, fría-
-Pero mira que carita…-dijo señalando al perro-Por favor…
-Está bien… Vamos.-dijo Susana poniendo los ojos en blanco-
-¡Sí! Vamos Excalibur.
-¿Excalibur? No. Ya decidiremos el nombre todas juntas.
Las dos rieron y continuaron caminando con el perro siguiéndolas. Al cabo de un rato, el perro se paró en seco, y comenzó a correr en una dirección errónea.
-¡Excalibur no!-gritó Susana -¡Excalibur!
-Ah, con que ahora se llama Excalibur, ¿eh?-dijo Marta arqueando una ceja-
-¡Olvídate de eso! ¡Excalibur vuelve!
Las dos chicas, que hasta el momento habían ido caminando tranquilamente, se vieron obligadas a correr detras de él. A lo lejos vieron como unos chicos estaban junto a un perro, mucho más pequeño que el suyo. Excalibur se lanzó encima de uno de ellos, que cayó de culo soltando un sonoro "¡AU!" y después comenzó a ladrarle al perro que estaba con ellos.
Susana y Marta corrieron aún más rápido hacia ellos y cuando llegaron intentaron serparar a Excalibur del otro perro, que le estaba devolviendo los ladridos.
-¡Excalibur! -dijo Marta mientras le abrazaba el cuello- ¡Para, para!
-¡Detened a ese monstruo!-dijo el chico rubio sobre el que se había lanzado Excalibur-
-¡No es un monstruo!-dijo Marta frunciendo en ceño-
-¡Sí que lo es, casi me arranca un brazo!
-¿Qué? Exagerado. ¡Si no te ha tocado!
-¡Me ha tirado al suelo!-respondió este-
-Marta, cálmate…-dijo Susana, cogiendo a Marta del brazo mientras esta miraba amenazadoramente al rubio-Hola, lo sentimos muchísimo.
-Hola. -dijo el chico que tenía el pelo más corto-Soy Liam. No os preocupéis, no pasa nada. Ellos son Harry,-dijo señalándo a el chico con el pelo rizado, mientras este sacudía la mano, saludando-Louis,-el chico con la camiseta a rayas- Niall, el exagerado. -señaló al rubio-
-¡Eh!-se quejó Niall-
-Y Zayn-continuó Liam, señalándo al que tenía cresta y omitiendo a Niall- ¿Yosotras sois…?
-Yo soy Marta, y ella es Susana.
-Susan, soy SUSAN. No Susana.-dijo Susana a Marta, no le gustaba que la llamasen Susana-Bueno… sentimos lo del perro… ¡eh, tengo una idea! Como disculpas, venid esta tarde a nuestra casa, haremos una barbacoa. A las… ¡tres y cuarto! Podéis traer a vuestro perro, así el nuestro hará un amigo nuevo.
-¡Solo si él retira lo dicho!-dijo Marta señalándo a Niall-
-¡No voy a retirar nada!-contestó el aludido-
-Pues no hay barbacoa.-dijo Marta cruzándose de brazos-
Niall también lo hizo. Harry miró a Marta, después a Niall, y le dio un golpe en el hombro.
-¡Ay! ¿Qué quieres?-dijo Niall-
Harry miró a Marta, que seguía de brazos cruzados.
-¿Qué? No.
Harry se cruzó de brazos y alzó una ceja. Niall suspiró.
-Lo… retiro…-dijo a regañadientes-
-¿El qué? No oigo nada.-dijo Marta-
-¡Lo retiro! ¡Lo retiro! ¿Contenta?-gritó Niall apretando los ojos-
-A las tres y cuarto, barbacoa.-sonrió Marta, satisfecha-
-Allí estaremos.-sonrió Niall, entusiasmado-





˜˜˜
Estela, Natalia y Elena estaban en la parte de atrás de la casa mirando el cielo no sabían que hacer, estaban aburridas.
- Qué aburrimiento…-dijo Elena-
-Es… desesperante… No tener… nada… que hacer… -contestó lentamente Natalia, que estaba sentada en el sofá-
Sonó su teléfono a su lado. Se paró a mirar quién era y lo cogió.
-Villa aburrimiento al habla. Pulse uno si desea hablar con el alcalde nohaynadaquehacer, pulse dos si…
-Corta el rollo Natalia.-contestó Marta al otro lado del teléfono-Tenemos compañía a las tres y cuarto.
Natalia se puso en pié.
-De cuantos estamos hablando. -dijo decidida-
-Cinco. Seis contando al perro.
-Ni siquiera hace un día que llegamos a Inglaterra, y ya habéis hecho cinco amiguitos ¿eh? Interesante… Me pregunto qué pensaran Dany y Josh de esto…
Dany era el novio de Marta, y Josh l de Susana.
-¡Natalia!-se quejó Marta-
-Qué preparamos.
-Barbacoa.
-Cuánto tardais en llegar.
-¿Diez minutos…?
-Perfecto, hasta ahora.
Colgó el teléfono y miró hacia Elena y Estela que la miraban interrogantes.
-¡En marcha! Una barbacoa no se hace por sí sola…-sonrió Natalia entusiasmada-

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