miércoles, 29 de mayo de 2013

2- ¡Son ellos!

En cuanto Susana y Marta llegaron a casa, dejaron a Excalibur en el salón, y las maletas en el salón junto con las otras. Subieron rápidamente por las escaleras al piso de arriba para elegir habitación.
Elena se eligió una habitación con una terraza y con vistas a la casa de al lado. Susana y Marta eligieron unas habitaciones con una cristalera por la que se accede a la terraza pero de espaldas a la casa de al lado. A Natalia le gustaba la tranquilidad, así que prefirió una habitación con vistas al campo y al lago. Finalmente Estela, una habitación con vistas a la casa de al lado. Cuando tuvieron las habitaciones repartidas, todas fueron a arreglarse y vestirse, excepto Natalia, que se había vestido antes, y estaba en el jardín preparado la barbacoa. Abrió la cristalera para entrar al salón, y Excalibur entró como un loco a la cocina y corrió en círculos a su alrededor.
-¡Eh! ¿Quién es este amiguito?-dijo Natalia agachándose a acariciar al perro-
-Lo hemos encontrado de camino y nos estaba siguiendo. Así que nos quedamos con Excalibur.-respondió Marta, que estaba vestida ya-
-¿Excalibur? No me gusta, es nombre de espada.-dijo Elena, que lo había escuchado y bajaba las escaleras con Estela-
-¿Qué os parece Rocky?-sugirió Estela-
-Me gusta más.-dijo Natalia asistiendo la cabeza-
-Y a mí.-dijo Susana, que bajaba corriendo las escaleras-
-Vale bien, de aquí en adelante, eres Rocky.-dijo Marta mientras daba un par de palmaditas a la cabeza del perro-
Natalia volvió a la cocina. Y entonces sonó el timbre. Las tres y cuarto. Qué puntuales.
-Bueno chicos, acordaos de comportaros.-dijo Liam a los otros cuatro mientras esperaban que les abriera alguien-
Estela fue corriendo a abrir. Ella siempre era la más rápida. Cuando abrió la puerta exhibió una gran sonrisa.
-Hola chicos, soy Estela. Las demás están…
-¡Aquí!-dijeron mientras se levantaban del sofá-
-Pasad, anda.-dijo Estela-
-Gracias por invitarnos… ah, yo soy Harry y estos son Louis, Liam, Niall y Zayn.-dijo señalándolos por orden-
-Como a nosotras ya nos conocéis…-empezó a decir Marta refiriéndose a Susana y ella- Estas son Estela y Elena. Bueno, falta Natalia, que sigue en la cocina… haciendo a saber qué... Llegará en un rato…
-¡No no, ya está!-dijo saliendo de la cocina con un pequeño bol-Y he encontrado los cacahue…
Al ver a los chicos abrió mucho los ojos, se giró bruscamente y corrió a volver a meterse en la cocina, cerrando la puerta de un golpe. Se quedaron en silencio.
-Esto es raro… Iré a hablar con ella.-dijo Marta-Mientras, sentaros fuera. Y serviros.
Dejó que Elena, Estela y Susana los acompañaran fuera mientras ella se dirigía a la cocina. Entró en la cocina y se quedó mirando la puerta, reflexionando. Se gira y la mira con el ceño fruncido. Su amiga estaba dando vueltas en círculos.
-Pero… ¡¿pero qué haces?!
-No puede ser… no puede ser…-mururaba Natalia mientras daba vueltas en círculos en el poco espacio de la cocina.
-No puede ser…-dice casi sin aire-Me va a dar… me va a…
Mira hacia la ventana.
-Siguen ahí… siguen ahí… qué hago ¡qué hago…!
Se puso a reír como una histérica mirando continuamente la ventana.
-Natalia por el amor de Dios, sé que son guapos pero controlate…
-¡¿Qué…?! ¡¿Como qué…?!
Natalia se calló de repente mirándola con los ojos desorbitados. Estaba empezando a preocupar a Marta respecto a su estabilidad mental…
-Lo tengo. Lo tengo… ¡Lo tengo!
-¿Qué tienes? Natalia, está empezando a preocuparme tu…
-Dame una palmadita.
-¿Qu…?
-A la cara. ¡Fuerte! Sin miedo, solo es una alucinación. Sacáme de ella. Sé que puedes. Con una silla, a ser posible de metal.
Gira la cabeza para que Marta le de la bofetada que pide.
-¡No te voy a pegar!
Se apresuró a comprobar la temperatura de Natalia. No estaba caliente. Vaya. Eso significaba que no tiene fiebre, es decir… que tiene que ver con lo que pasa en su mente… Oyeron las risas de fuera, parecían pasárselo en grande.



-¡Espera, espera! Que… que es real… son reales… oh… Dios… mío…
-Natalia…-Marta ya estaba muy preocupada-
-No, no. Sé lo que estás pensando.
-Ah… ¿Sí…? Deberías irte a la cama… es el viaje y tod…
-No no no, tú no lo entiendes…¿Dónde está tu móvil? ¿Dónde, DÓNDE?
Lo vio en la mesa y lo cogió antes que Marta se lo pudiera impedir.
-¿Recuerdas ese grupo de música del que tanto os he hablado que mi amiga Londinense, Aylin, me comentó, sí?-dijo mientras tecleaba rápidamente algo en mi móvil-
-No es momento de…
-Shhhh. Simplemente contesta.
-Sí. One Direction, ¿pero a qué viene…?
-Shh. Paciencia. Tengo entendido que nunca los habéis visto, ¿verdad?
-Ver… verdad…
-Pero recuerdas las canciones, ¿a que sí?
Marta asintió.
-Vale pues…-dijo ya, completamente calmada. Parecía que ya se había desahogado-En tu móvil… está la respuesta a… a mi reacción…
Y sonrió de oreja a oreja. Marta se inclinó hacia el móvil para ver QUÉ era que hacía a Natalia actuar tan anormal en ella. No dice nada, tampoco le da el móvil y a Marta se le acaba la paciencia.
-¡¿Y bien…?!-dice Marta-
-Espera espera… Espera que disfrute del momento…-sonrió con sorna como si nunca hubiera metido la cabeza en la nevera ni le hubiera pedido a Marta que le asestase con una silla de metal-¿No lo puedo alargar un… poquito más?
-¡Natalia!
-Vale vale, no soy tan mala… y… aquí está... La respuesta…
Marta le arrancó el móvil de las manos. La miró furiosa, y luego a la pantalla del móvil. Y vio una foto en la que estaban los cinco chicos de la banda británica-irlandesa. De pronto comprendió a Natalia. Y empezó a sentirse como ella hace cinco minutos.
-Oh Dios mío…
Marta miró a Natalia, que la miraba levantando la ceja derecha.
-Son ni más ni menos que… One Direction…-dijo con voz apenas audible-
-Y después me llaman loca…-sonrió Natalia, satisfecha-




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